Tu ADN influye en cómo duermes: la genética del descanso

¿Alguna vez te has preguntado por qué hay personas que duermen profundamente en segundos mientras otras pasan horas dando vueltas? ¿O por qué algunos necesitan 8 horas de sueño para rendir y otros parecen funcionar perfectamente con 4? La respuesta no siempre está en los hábitos… sino en nuestros genes.

La ciencia del sueño ha avanzado enormemente en los últimos años. Hoy sabemos que una parte importante de cómo dormimos está escrita en nuestro ADN. Desde la facilidad para conciliar el sueño hasta la hora natural a la que nos gusta acostarnos, todo tiene un componente genético más relevante de lo que imaginas.

Vamos a descubrirlo.

Más de 70 genes influyen en el insomnio

Durante mucho tiempo se pensó que el insomnio era solo consecuencia del estrés, la ansiedad o los malos hábitos. Sin embargo, estudios recientes de grandes bases de datos genéticos (como UK Biobank) han identificado más de 70 genes relacionados directamente con el riesgo de sufrir insomnio.

Estos genes están implicados en procesos como:

Eso significa que algunas personas tienen una predisposición natural a dormir peor, tener el sueño más ligero o despertarse fácilmente. Esto no convierte el insomnio en inevitable, pero sí explica por qué, incluso con buenos hábitos, hay quienes siguen teniendo dificultades.

La genética marca el punto de partida; el estilo de vida determina el camino.

Los “short sleepers”: el 1% que funciona con 4 o 5 horas

Probablemente hayas escuchado historias de personas que duermen muy poco y aun así se sienten perfectamente. Pues bien: no es suerte, ni fuerza de voluntad, ni café. Es genética.

Los llamados “short sleepers naturales” son individuos que duermen entre 4 y 5 horas cada noche sin cansancio, sin somnolencia diurna y sin deterioro cognitivo. Representan menos del 1% de la población mundial.

La causa es una mutación en genes como DEC2 o NPSR1, que afectan al ciclo sueño–vigilia y a la eficiencia del descanso. Su cerebro simplemente necesita menos tiempo para completar las fases de sueño profundo y REM.

Importante:

Esto no se puede entrenar, no es saludable intentar imitarlos, además la mayoría de personas que creen ser short sleepers… simplemente duermen mal.

Si no tienes esas mutaciones, tu cuerpo necesita entre 7 y 9 horas para recuperarse correctamente.

Cronotipos: búho o alondra, un rasgo 50% genético

¿Eres de los que rinde mejor por la mañana? ¿O tu energía aparece por la noche? Eso también está parcialmente determinado por tu ADN.

El cronotipo —tu inclinación natural a ser más activo por la mañana o por la tarde— es aproximadamente 50% genético. Los otros factores son ambientales (rutinas, luz solar, trabajo, estrés).

Los tres principales cronotipos son:

Ser búho no es un defecto: es biología. Lo que sí puede generar problemas es tener un cronotipo nocturno y un trabajo matutino, creando lo que los expertos llaman “jet lag social”.

Dormimos cuando podemos, no cuando nuestro reloj interno quiere.

Entonces… ¿está todo decidido por los genes?

No. Los genes son solo el punto de partida. La ciencia estima que el sueño es entre un 30% y un 60% hereditario, pero el resto depende de factores como:

Una buena base de descanso puede compensar en parte una predisposición genética desfavorable. Un colchón que se adapta bien, regula la temperatura y reduce microdespertares ayuda a estabilizar el sueño, incluso en personas con tendencia al insomnio o sueño ligero.

En Top Dormitorios seleccionamos colchones diseñados para mejorar la calidad del descanso en cualquier perfil genético:

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